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Raíces negras
en tierra ajena

Tatiana Clavijo 

En una ciudad donde ser afro todavía implica enfrentar miradas cargadas de prejuicio, una fundación nacida del dolor y la esperanza se ha convertido en trinchera cultural. Desde 2013, su labor en Bogotá demuestra que la identidad afrocolombiana no solo resiste: se afirma, se enseña y se celebra con orgullo.

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Yeison Martínez Ramírez tenía solo 14 años cuando dejó atrás las costas cálidas de Cartagena y llegó a Bogotá, una ciudad inmensa donde el frío no solo se sentía en el clima, sino también en las miradas. “Aquí aprendí lo que era el racismo”, confiesa. Años después, con apenas 26, ese niño migrante se transformó en un líder cultural, y hoy es el rostro visible de una fundación que, desde el 2013, se ha dedicado a rescatar, preservar y celebrar las raíces afrodescendientes, raizales y palenqueras en un territorio donde muchas veces se pretende borrar su existencia.

En los salones de ensayo, las plazas públicas y los colegios de la capital, su fundación no solo enseña a bailar o a tocar el tambor. Enseña a reconocerse, a nombrarse, a reconstruir una historia que ha sido contada desde el silencio o la caricatura. 

A través del arte, la pedagogía y el trabajo colectivo, la fundación se ha convertido en un espacio de resistencia cotidiana, donde ser afro no es una carga, sino una fuerza.

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¿Qué inspiró a Jason Martínez a crear la fundación en 2013? ¿Hubo alguna experiencia personal que lo motivara?


La fundación nace en el año 2013 por una idea de su director, Yeison Martínez. Lo que lo inspiró fue su gente, su población. La agrupación se creó con el objetivo de rescatar y preservar la cultura de los afrodescendientes, raizales y palenqueros en Colombia, especialmente en Bogotá, una ciudad donde se vive fuertemente el racismo y la discriminación. También nació del deseo de no perder las tradiciones y raíces del departamento del que provienen, donde la mayoría de los miembros de la comunidad afro habita actualmente.

 

¿Cuáles son las principales actividades o proyectos que realiza la fundación para rescatar la cultura afrodescendiente, raizal y palenquera?


Las principales actividades giran en torno a la danza y la música, que son expresiones culturales fundamentales para conectar con las raíces. Además, la fundación participa en eventos conmemorativos como el Día de la Afrocolombianidad o el Día de las Mujeres Afrolatinas, que son momentos clave para la visibilización y la unión de la comunidad.

¿De qué manera se conectan los miembros de la fundación con sus raíces, especialmente al estar en una ciudad como Bogotá?


Los miembros se conectan a través del arte: la danza, la música y otras expresiones culturales que permiten mantener viva la memoria ancestral. Estas actividades son esenciales para no perder la identidad en un contexto urbano donde predominan la discriminación y la invisibilización de lo afro.

¿Qué tipo de expresiones culturales promueven?


Principalmente promueven la danza y la música, pero también buscan contar su historia desde la perspectiva afro, mostrando que la cultura del Pacífico no es solo folclor o baile, sino una narrativa viva con mucho por contar.

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¿Cuáles han sido los mayores retos que han enfrentado al intentar visibilizar la cultura afro en contextos urbanos como Bogotá?


Uno de los grandes retos ha sido resistir. Resistir en un entorno que ha marginado, que ha silenciado y que incluso ha sido violento con la comunidad afro. Han perdido seres queridos a causa del racismo, pero han continuado de pie, con amor por la cultura, como un acto de resistencia y dignidad.

¿Cómo perciben el impacto del racismo y la discriminación en la vida cotidiana de las personas afro en Bogotá?


En Bogotá se vive fuertemente el racismo y la discriminación. Es un contexto donde muchas veces se invisibiliza a la comunidad afro, por lo que la labor de la fundación también es generar espacios donde se reivindiquen los derechos y se fortalezca la identidad.

¿Qué papel juega la fundación en la educación y el fortalecimiento de la identidad afro entre los jóvenes?


La fundación cumple un papel fundamental en la formación de los jóvenes, no solo en el arte, sino también como personas. Se busca que no sólo bailen por bailar, sino que entiendan su identidad, se formen como afros conscientes de su historia y su cultura.

¿Han tenido alianzas o colaboraciones con otras organizaciones o instituciones culturales?


Sí, han tenido diversas alianzas con organizaciones como Grupo Afro, la OIM (Organización Internacional para las Migraciones), Mi Gente TV, entre otras. Estas colaboraciones han sido clave para ampliar su impacto y sostener sus actividades.

¿Cuál ha sido uno de los momentos más significativos en la historia de la fundación desde su creación?


Dos momentos se destacan: haber viajado a otro país para mostrar su cultura, lo cual fue muy emotivo; y realizar un homenaje a un compañero asesinado por razones racistas en Bogotá. Ambos eventos marcaron profundamente a la agrupación.

¿Qué sueñan para el futuro de la fundación y de la comunidad afrocolombiana en general?


Sueñan con expandirse más, con que más personas conozcan lo que hacen y entiendan que la cultura afro va mucho más allá del baile. Quieren seguir contando su propia historia, no la que otros han contado por ellos.

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¿Qué significa para ustedes el poder afrocolombiano?


El poder afrocolombiano significa identidad, resistencia, comunidad y memoria. Es la capacidad de contar su historia y de reclamar su lugar en la sociedad con dignidad.

¿Qué mensaje le dejarían a los jóvenes afrocolombianos que están buscando reconectar con su identidad?


Que reconectar con la cultura no es solo aprender a bailar o a tocar un instrumento, sino entender de dónde vienen, formarse como personas afro conscientes y orgullosas de sus raíces. Que ser parte de la cultura es ser parte de una historia viva y poderosa.

Más que un espacio para preservar tradiciones, la fundación se ha convertido en un pilar de cambio. En un contexto urbano donde la cultura afrocolombiana aún lucha por su lugar, cada taller, cada actividad, se erige como un acto tangible de resistencia. En lugar de dejarse silenciar por el racismo y la discriminación que aún persisten, la fundación ofrece a las nuevas generaciones la oportunidad de reconectar con sus raíces, fortalecer su identidad y desafiar las narrativas que han intentado borrar su historia.

A través de la danza, la música, el arte y la educación, se construye un futuro donde los jóvenes no solo celebran su herencia, sino que la utilizan como una herramienta para el cambio. Cada actividad, cada encuentro y cada manifestación cultural es una afirmación de que la comunidad afrocolombiana no solo sobrevive, sino que resiste y florece. Como se repite en cada rincón de la fundación: "Aquí estamos, y no nos hemos ido". Y esa presencia, indomable y vibrante, garantiza que la cultura afro siga viva, enseñada y compartida con orgullo por las generaciones venideras.

Las opiniones aquí expresadas por los autores no representan la visión o ideología de la Universidad Externado de Colombia. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular.

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