

El rostro afro
que le habla al país

Valentina Gongora

Con la fuerza de la afrocolombianidad, donde la resiliencia se entrelaza con la esperanza y el liderazgo femenino florece con una fuerza ancestral y que emerge la figura inspiradora de Rossy Lemos.
Su presencia en la pantalla de Noticias RCN no es una casualidad, sino la culminación de una trayectoria marcada por la perseverancia y un profundo sentido de responsabilidad.
En un medio históricamente esquivo a la diversidad, Rossy se ha convertido en un faro luminoso para innumerables jóvenes afrocolombianas que sueñan con ver sus rostros y sus voces resonar en los espacios de poder. Más allá de la inmediatez de las noticias, su historia es un testimonio elocuente de cómo la identidad, la autenticidad y el compromiso pueden abrir caminos donde antes solo existían barreras. Conozcamos más de cerca sus experiencias, sus reflexiones sobre la representación y cómo su presencia en la televisión nacional se convierte en un acto de empoderamiento en sí mismo.

¿Qué representa para ti ser una de las pocas presentadoras negras en la Televisión Nacional?
Para mí significa más que una alegría, es una gran responsabilidad. Al ser tan pocas las personas que han logrado estar en este espacio, en este campo, aumenta la necesidad de abrir más caminos. Reconozco que también gracias a personas que estuvieron antes, hoy puedo decir que formo parte de esta carrera. Sin duda alguna, es una gran responsabilidad, un compromiso no solo con mi comunidad, sino con las mujeres en general, porque sabemos que no es tan fácil como en el caso de los hombres, o que no sean mujeres afro.
¿Cuál ha sido tu recorrido?
No. Mis prácticas profesionales las hice en Telepacífico Noticias en Cali en 2016. Luego estuve allí mismo, en Telepacífico, pero en el noticiero Chocó NT7, que era dirigido por mi mamá, Alexa Valencia. Esto fue de 2017 a 2018, cuando ingresé a Noticias Caracol como corresponsal del Valle del Cauca. Estuve allí desde mediados de 2018 hasta 2020, y fue en mayo de ese año que ingresé a Noticias RCN en Bogotá.
¿Cuál crees que es el papel de los medios de comunicación en la lucha antirracista y el empoderamiento de las negritudes?
En general, el papel de los medios de comunicación es importantísimo en todos los temas, por algo lo llaman el cuarto poder. Soy sumamente consciente de su influencia, que aunque no es la misma de antes debido a las redes sociales, sigue siendo muchísima y conlleva una gran responsabilidad. Una de las principales características del periodismo es la objetividad y la veracidad. En el caso de la comunidad afro, el papel de los medios en la lucha antirracista es evitar promover cualquier tipo de prácticas que lleven al racismo o que fortalezcan una perspectiva racista, difundiendo información veraz y objetiva.

¿Sientes que el canal en el que trabajas ha avanzado en cuanto a la diversidad étnica y representación?
Totalmente, siento que ha avanzado. Comparado con hace algunos años, éramos contadas las periodistas, presentadoras o miembros del equipo periodístico de la comunidad afro en RCN. Hoy en día, sí puedo decir que tienen un compromiso grandísimo, más allá de la inclusión, es como para demostrar que todos somos iguales en el mundo.
Actualmente, incluso Noticias RCN realizó un convenio con el medio Étnica TV para transmitir noticias étnicas en territorios de difícil acceso en Colombia, información que de otra manera no saldría en televisión nacional. Este convenio permite fortalecer y aumentar la visibilidad de las prácticas de las comunidades étnicas, lo cual me parece un gran avance, a diferencia de otros canales nacionales. En noticias, creo que somos alrededor de seis personas que nos reconocemos como miembros de la población negra afrocolombiana raizal o palenquera.
¿Crees que hay estereotipos hacia las personas negras en los medios?
Estereotipos, yo creo que sí, pero no como antes. Antes, si veías una novela, un personaje afro era del servicio doméstico o una persona con escasos recursos. Eso reforzaba un estereotipo que no nos ayudaba mucho a demostrar que somos totalmente iguales como seres humanos. Hoy sí siento que eso ha disminuido, pero no necesariamente la persona afro en una novela tiene que ser esclava o muy humilde.
Ha cambiado un poco, pero tal vez sí permanecen de manera indirecta. Colombia tristemente sigue siendo un país racista, aunque más clasista. Yo, Rossy, directamente no he resultado afectada por estos estereotipos, pero sí de manera indirecta. He sido víctima en algunos espacios de racismo no directo, camuflado en chistes o bromas. Para mí, luchar contra esos estereotipos es demostrar que somos iguales a través de mi trabajo, mis opiniones.
¿Alguna vez sentiste presión por ocultar o suavizar aspectos de tu identidad afro para adaptarte a los estándares del medio?
No, no, no, realmente no. Aunque en el Chocó antes había una práctica recurrente de alisar el cabello en las niñas, no era por obligación, sino porque ellas mismas querían estar a la moda. A mí directamente en los medios nunca jamás me han exigido alisarme el pelo. Antes, todo lo contrario, me dicen cuando me vengo con el pelo suelto que les encantan mis rizos. No he sido afectada ni obligada a realizar ninguna actividad en contra de cualquier aspecto de mi identidad.
¿Cuál ha sido el momento más significativo en el que sentiste que tu trabajo tuvo impacto o inspiró a otras mujeres negras?
Muchas veces me doy cuenta a través de las redes sociales y cuando me encuentro con personas en la calle que me dicen que estudiaron comunicación social por mí. Eso me llena de mucho orgullo y me hace ser más consciente de la responsabilidad, porque sé que se ha hecho algún trabajo de influencia en muchas personas. El hecho de transmitir una noticia positiva o visitar un colegio para saludar a los jóvenes, para mí ya es una gran acción. Siento que las acciones no están representadas en una sola cosa, sino en todo lo que uno hace: cada foto, cada video, cada mensaje, cada noticia.
¿Y qué sentiste cuando te reconocieron como una mujer poderosa afro? ¿Qué significa para ti ese reconocimiento?
Para mí es y siempre me he sentido muy agradecida, muy feliz. Fue un momento muy emotivo porque realmente no me lo esperaba. Me llenó de mucha satisfacción y de saber que algo se está haciendo bien. Es reiterar que estamos por buen camino y la idea es seguir abriendo más caminos. Siempre le agradezco a Dios por todo y en ese caso fue un aliciente para seguir motivándome e inspirar a más personas.
¿En qué momento sientes que tu influencia puede abrir puertas pero también generar expectativas difíciles de sostener desde lo individual?
En todo momento. Cuando me siento frente a la cámara para dar una noticia. El hecho de estar ahí es prepararse para informar a alguien que te está viendo y que ve en ti un gran ejemplo. Algunas veces me lo han manifestado. Para mí todo es como un acto de servicio porque en eso consiste el periodismo, servir. Yo no vengo sola, vengo con toda una comunidad tratando de abrir caminos y ayudarnos entre todos.
¿Qué figuras afro podrías decir que te han inspirado en tu carrera?
A nivel mundial me encanta Michelle Obama. Su historia de vida me impactó mucho. Ver a una persona que no nació en cuna de oro y aún así logró escalar me dio una perspectiva diferente de la vida. Oprah Winfrey también es una gran inspiración, ver que tampoco le tocó fácil motiva mucho. A nivel nacional, siempre he admirado mucho a Mabel Lara. Además de sus reconocimientos, me veía identificada con ella porque en su época era la única mujer afro que presentaba noticias generales en televisión nacional. Eso me llenó de motivación para seguir adelante.
He visto que en tus redes haces videos sobre cómo habla la gente chocoana
¿Crees que la forma de hablar del Chocó ha sido estigmatizada?
Desde antes de entrar a la universidad sentí una gran responsabilidad con mi comunidad, específicamente con el Chocó, por las dificultades socioeconómicas que históricamente han estado presentes. Cómo sabía el poder de los medios, quise aportar desde mi campo. Siento una responsabilidad con el Chocó, como si me la hubieran asignado al nacer. Y no necesariamente aportar tiene que ser desde allá.
El ejemplo de los videos en redes fue algo que se me ocurrió. Lo hice primero en otro departamento y luego pensé, ¿por qué no hacerlo también con el Chocó? Más allá de estigmatizar, generó curiosidad. La gente quería conocer más, me pedían más videos. Lo que demuestra es la diversidad cultural que hay en Colombia, lo cual me parece maravilloso. En el Chocó tenemos palabras particulares que quise mostrar.



¿Cómo llevas el equilibrio entre ser una figura pública y representar una identidad colectiva que históricamente ha sido marginada?
Siempre he tratado de ser lo más auténtica posible, a pesar de estar en noticias generales. La imagen del presentador cuadriculado de edad avanzada está cambiando. Yo no he dejado de ser yo al comunicar las noticias, lo cual me parece maravilloso. No me han prohibido nada más allá de lo obvio. He evitado a toda costa perder mi esencia, incluso el tema del acento. Nací en el Chocó, pero también viví en Cali y me crié en Bogotá, así que tengo una mezcla, pero no olvido mis orígenes. El Chocó es prioridad para mí y seguiré por ese camino.
Sé que es complejo representar una comunidad marginada y con altos índices de violencia, pero justamente por eso aumenta el compromiso y la responsabilidad con el departamento. Lo hago por iniciativa propia, por el sentido de pertenencia.
¿Te han pedido en algún momento neutralizar tu acento?
Mira que antes creo que sí se usaba neutralizar el acento, pero hoy en día, como las dinámicas han cambiado, es hasta mejor si la persona llega con su acento. Lo que pasa es que quienes venimos de una escuela anterior ya tenemos ese chip, o sea, yo sé que cuando hablo en el noticiero naturalmente neutralizo el acento, involuntariamente, sin necesidad de mucho esfuerzo. No es un sacrificio ni me están obligando, y eso no quiere decir que no reconozca mi identidad.
¿Qué consejo le darías a las niñas y jóvenes negras que sueñan con verse reflejadas en espacios en los que como tú ocupas?
Que no se rindan, que miren para adelante. Hoy en día, gracias a las redes sociales y a lo digital, se han abierto muchos espacios para todos. Ya no es necesario trabajar en un canal de televisión para que te vaya bien en comunicación social, por ejemplo. A pesar de que siempre ha habido mucha demanda y poca oferta, hoy los espacios se han abierto muchísimo más, así que hay más probabilidades de todo y de brillar. En esta tierra creo que estamos todos para brillar y si nos ayudamos, mucho mejor. Así que les reitero, no se rindan, vamos para adelante porque juntas podemos.
La conversación con Rossy Lemos nos muestra una visión profunda y personal sobre el significado de ser una mujer afrocolombiana abriendo camino en la televisión nacional. Su trayectoria en Noticias RCN no es solo un logro individual, sino un potente símbolo de la creciente necesidad y el impacto positivo de la representación en los medios.
A través de sus reflexiones, hemos explorado los desafíos constantes, la importancia de la autenticidad y el papel crucial que figuras como Rossy juegan al inspirar a las nuevas generaciones de mujeres afrocolombianas a perseguir sus sueños sin limitaciones. Su llamado a la perseverancia y a la unidad resuena como un mensaje de esperanza y un recordatorio del poder transformador de la visibilidad y el liderazgo femenino afro en la construcción de una sociedad más equitativa e inclusiva. Rosy Lemos es, sin duda, un testimonio del poder femenino afrocolombiano que va desde la pantalla e inspira a toda una nación.